CÓMO GANAR las DISPUTAS con TU PAREJA… SIN que SE DÉ POR ENTERADO

…Pero antes de asumir tus nuevas estrategias…

Acepta que discutir con tu pareja es inevitable, independientemente del tiempo que lleven juntos y todo aquello que tengan en común.

Si pensabas que por haber encontrado al amor de tu vida estarías libre de disputas, ¡no hay nada más alejado de la realidad!

Siempre habrá un motivo que irrite al otro y que sirva como detonante para comenzar una guerra de argumentos que puede volverse interminable.

Sin embargo, siguiendo algunas pautas no sólo es posible salir victoriosa de muchos altercados— igualmente podrás quedar como la buena de la película sin que se dé cuenta de que todo fue planificado.

Eso sí, tienes que saber que para esto deberás convertirte en una maestra de la manipulación y el argumento, y con un poco de suerte añadida alargarás la vida de tu relación.

Antes de asumir el personaje, debes aprender unos cuantos truquitos para que tus discusiones no se conviertan en un altercado sin sentido con desagradables secuelas— más bien que se limiten a un pequeño roce.

Sí—sabemos que la mayoría de las discusiones surgen de momento y que muchas veces el furor de la situación es tan grande que es casi imposible controlarse.

Cuando hay ira de por medio, las parejas se enfocan en culpar al otro en vez de buscarle la solución al problema.

Es importante que evites, en lo posible, que la discusión escale. Pide a tu pareja que se den un tiempo para pensar en el asunto y luego sentarse al intercambio cuando cada uno esté preparado.

Esos momentos servirán para que ambos recuperen la compostura necesaria y puedan dialogar tranquilamente si posible.

Por ejemplo, si tu pareja se molesta porque en el supermercado decidiste gastar más de la cuenta sin consultarle— sin duda alguna ése no es el lugar ni el momento indicado para reñir.

En ese caso, proponle a tu pareja esperar llegar a casa para discutirlo.

Debes aprovechar el espacio para pensar y organizar tus argumentos. Aunque no lo creas, hay más posibilidades de que ganes una discusión si tus argumentos tienen bases sólidas y si sabes muy bien cómo y cuándo utilizarlos—aun cuando ni siquiera tengas la razón.

Y ahora, que ya estás preparada para dar la batalla, te daremos algunos tips para que ganes las discusiones sin que tu pareja se entere (y causándole el menor daño posible) …a su ego digo…

Así que para ello, te ofrecemos las siguientes recomendaciones:

Planifica tu repertorio de argumentos y prepara un Plan B

En primer lugar, como ya comentábamos, debes pensar muy bien en el tema y preparar todo lo que vas a decir. Debes pensar en más de un argumento sólido con los que puedas defenderte a capa y espada.

Piensa rápidamente en citas, estadísticas, ejemplos de personajes históricos, y todo lo que se te ocurra para que tus argumentos sean válidos. Si no te da tiempo de hacer una buena investigación, puedes optar por no detallar mucho el origen de tus fuentes.

Por ejemplo, puedes decirle “he leído en varias revistas y artículos de internet que…”. Aunque no sea una fuente específica, dejas en claro que más de una persona opina lo mismo que tú.

Damos por sentado que tu pareja está a tu nivel intelectual o que su preparación académica se equipara a la tuya— y pueda apreciar el proceso que utilizas para argumentar.

De no ser así, se requiere entonces establecer un plan acorde a lo que defina a tu pareja y su personalidad.

Tu eres la mejor conocedora de esos importantes detalles.

Por otra parte, siempre debes estar preparada por si se da que tu pareja también sepa argumentar, o pueda predecir lo que vas a decir y fácilmente acabe con tu argumento.

Así que nunca dudes en tener uno o más ases bajo la manga.

Mantén la calma de principio a fin

O por lo menos, finge que es así. Un error común es pensar que quien grite más fuerte saldrá victorioso. Sin embargo, esto puede crear el efecto contrario.

Tu pareja podría pasar a convertirse en tu “víctima” y te sentirías tan mal contigo misma que automáticamente perderías la discusión.

Mantén una actitud tranquila y positiva, como si las discusiones no fuesen lo tuyo y tu único deseo es que todo acabe lo antes posible.

Puede que internamente quieras todo lo contrario—pero en esto consiste el arte de la persuasión.

Si ves que tu pareja comienza a gritar o a querer salir corriendo, no te burles ni te alteres. Mantente indiferente ante esos actos y sigue pacientemente con la discusión.

Antes que te des cuenta, ambos estarán hablando tranquilamente…

Escucha lo que tu pareja tiene que decir

Tu pareja pudo haber hecho algo impropio según tu opinión, y puede que tengas todo el derecho de estar enojada, pero no necesariamente conoces todo el trasfondo de la situación.

Así que lo mejor es que, luego de que te hayas calmado, escuches detenidamente su versión de los hechos.

Permítele exponer su versión por largo rato hasta que ya no tenga nada más que decir.

En ese momento, prepárate a dar tus mejores argumentos con unas pocas palabras bien estructuradas.

Ataca sus argumentos sin llegar a la humillación o personalismos

Permitir que tu pareja se exprese— no sólo es aconsejable para que vea cuan dispuesta estás a resolver el problema—también te dará la ventaja de conocer su postura y así saber cómo atacar.

Busca las debilidades en sus razonamientos y contraataca de manera pasiva. Si te parece que uno de sus argumentos no tiene una base sólida, puedes preguntar inocentemente de dónde sacó la información, como si te interesara el tema…

Aprende a manejar sus falacias lógicas

Una falacia lógica es un razonamiento que a pesar de parecerse a un argumento lógico, no lo es.  Comúnmente la falacia se emplea como sinónimo de mentira. Cuando lo utiliza piensa que es intencionalmente con el propósito de engañar. De esta manera tienes la oportunidad de defenderte.

Por lo tanto, si identificas una mentira o falsedad en el argumento de tu pareja, no dudes en señalárselo.

Claro, siempre que tú no la estés utilizando también. Las falacias son recursos que en apariencia fortalecen el razonamiento de alguien, pero que realmente pueden debilitarlo.

Por ejemplo, las falacias que se dan cuando la persona se queda sin argumentos válidos y comienza a atacar al oponente criticando aspectos de su apariencia o personalidad.

Si detectas que tu pareja está utilizando estos argumentos, puedes prepararte para salir victoriosa.

Si vas a utilizar este recurso, asegúrate de hacerlo inteligentemente como un complemento y no como tu argumento principal.

Identifica cuándo es el momento de ceder

Ganar una discusión no sólo consiste en tener la razón. Muchas veces te tocará decirle a tu pareja que tiene razón para que baje la guardia y puedas utilizar otro recurso.

Además, admitir alguno que otro error te hará ver más humana, por lo que podrás ocultar que en realidad todo forma parte de tu plan.

También puedes admitir que tienes la culpa de ciertas cosas, pero haciéndolo ver como consecuencia de algo que hizo tu pareja.

Por ejemplo, si están discutiendo porque llegaste tarde a la última visita a casa de tu suegra, puedes decirle que lo sientes mucho, pero que hace unos días él te había comentado que quería más tiempo a solas con su madre y que te pareció en ese momento, la ocasión ideal.

Lo importante es “aceptar” que tiene todo el derecho de molestarse, pero que hay una razón (que no es tu culpa) detrás de tu conducta.

¡Recuerda! No permitas que tu pareja se percate de que todos tus actos son premeditados, ya que la idea es hacerte ver como una persona afectada por la discusión y no como quien tiene el control de ésta.

Y para concluir…

Ya que te has convertido en toda una experta, espero estas técnicas te sean de provecho para obtener el control que deseas de tu situación, sea esta en tu relación o en otros contextos.

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