ESNÚA Y SIN TOALLA… El peligro de ventilar tu información sin tapujos

Si entiendes que es inapropiado el andar por ahí al aire libre exhibiéndote esnúa y sin una toalla para cubrirte– también entenderás que no es beneficioso para tu vida en general el andar ventilando a los 4 vientos todo lo que piensas y sientes.

Mucho al descubierto te posiciona al filo del peligro. No tienes por qué decirlo todo. Hay cosas que mejor te guardas y utilizas más tarde cuando llegue el momento que sea más propicio para ti. Dicho eso pasamos rápidamente al análisis de las variables que mayormente obran al momento de soplarle todo a nuestras amigas o conocidos.

QUE CANTIDAD ES MUCHA

Depende a quien le estás hablando. Si es a tu médico, pues ahí entendemos que le confieses hasta en donde tienes verrugas. Fuera de ese profesional— no te conviene ni abona a ganancias en tu vida el que le cuentes a  tus vecinos que usas lubricantes porque estas más seca que una pasa —o que te van a reposeer la casa.

Lo mucho lo dicta tu juicio. Haz buen uso de él y por consiguiente sabrás la cantidad de tus cosas personales que podrías ventilar sin mayores consecuencias. Te ayudará el decidir guardar para ti cualquiera de esos elementos que de saberse mancharía tu imagen. Pero hablar de lo que haces para esconder las bolsas debajo de tus ojos o sobre tu intención de practicar ‘belly dancing’ al cumplir tus 72 abriles— no creo acarree mucho peligro.

 

¿EL PESO DEL SILENCIO ES LA CULPA?

En ocasiones así es. Pero necesitas sopesar lo que es más importante en este momento— guardar tus notas privadas y con ello mantenerte segura o despepitar todo para que se forme la de san quintín con tu pareja. Un poquito de incomodidad me parece vale la pena a cambio de una ganancia mayor como lo es mantener tu vida en orden. No todo lo que piensas es para oídos ajenos.

DECIDE NO DECIRLO TODO

Lo único que tienes que hacer es tomar la decisión de ser más privada. Obsérvate mientras cotorreas con tus amiguitas o compañeras de trabajo. Escúchate durante el almuerzo en el comedor. Una vez establezcas la costumbre de prestarle atención a tus propios comentarios saldrás despavorida pensando: “¿!Y porque demonios dije eso!? Como que fue mucha información… ¿verdad?” Al reconocer tus indiscreciones aprenderás que necesitas ser más selectiva en lo que aportas durante tus charlas rutinarias.

ALGUNAS COMPARTEN MAS QUE OTRAS

Todas la conocemos. A lo mejor somos parecida a ella. (Estoy segura de que no…) 😊Llega al grupo y comienza la novela del día. Cuenta todo lo que hizo desde que se levantó hasta lo que pasó con su querido la noche anterior. El pobre hombre desconoce que todas en el círculo de su amada se enteran de las veces que no se le para y que se jampea unas cuantas Viagras para poder seguir adelante.

Sin duda mucha información.

EL CURA Y LA CONFESION

Cuanto  nos encanta compartir con nuestras compañeras en el empleo y las amiguitas de muchos años. Esas que han pasado la secla y la mecla con nosotras y siempre han dicho presente. Fantástico— comparte— anda— dale. Solo que la cantidad de expresiones que salgan de tu boca sea cónsona con lo que se requiere para un buen compartir entre amigas y  no resulte en una confesión que ni el cura desearía escuchar.

UN GRADO DE MISTERIO ES BUENO

A menudo estoy atenta a Rosalinda cuando habla de  sus andanzas y la admiro porque tiene una astucia tan pronunciada que nos llena a todas de envidia. Su táctica es la de siempre mantener el suficiente detalle para sí de manera que el jevo constantemente quiera saber más.

Hace lo mismo con nosotras sus amigas porque nunca podemos dar con el cuento completo. Lo hace a propósito y nos mantiene— al igual que a su caballero —a la expectativa de lo que viene.

El  resultado es una educativa en tácticas cuando se reúne con todas a chacharear y tranquilamente revela solo aquellas pizcas de datos que entiende son suficiente para nuestros oídos. Recomendación: Aprendamos de Rosalinda.

TE EQUIVOCAS—ELLOS NO SON TUS TERAPEUTAS

La visita al terapista siempre conlleva una preparación para soltarlo todo. Resulta diferente con otras personas aunque sean de nuestra confianza. Durante la terapia te ‘esnuas’ emocionalmente— o el terapeuta lo hace con sus preguntas incisivas dando justo donde se necesita para exponer tus sentimientos. Y eso de manera que puedas trabajar adecuadamente tu proceso de reflexión.

Ten presente que la intención de las personas usualmente es dirigida al adelanto de su propia gestión— no la tuya. Por ende las verbalizaciones en exceso que produces durante esas interacciones podrían causarte daño— ya que sin percatarte lanzas la toalla al piso y te exhibes en toda tu desnudez emocional.

Not Good. Mejor págale a un buen terapeuta y esnúate allí (figurativamente por supuesto).

SI TE ESMANDAS TE HACES VULNERABLE

Mientras más data sobre tu vida propagues públicamente más vulnerable serás. Intimidades que en realidad a nadie les interesa  y para algunos son piezas informativas que podrían en cierto momento colocar en tu camino a modo de tropiezo.

Pérdida de tu credibilidad puede ser el resultado—ej. “!Anita lo dice todo ni se te ocurra confesarle eso!” Una vez tu imagen se convierte en el de una bochinchera ahí quedaste.

Volvemos a: Obsérvate cuando hablas, aguanta la lengua en temas que te tocan de cerca y záfate cuando otros te piden mayores detalles.

Ahora vale la pena que le eches un vistazo a este artículo CUIDATE DE TUS ENEAMIGAS….

LOS SECRETOS PUEDEN SER BUENOS…QUIZÁ

En verdad es excitante cuando encubrimos secretos. No sé si has notado que estas loca por decírselo a alguien —en especial a tu minga. Y más aún cuando el descubrimiento de aquello que prefieres mantener privado no va en tu detrimento. Si se sabe pues se sabe y no te afecta.

El mantener tu data sensible reservada es bueno si abona a tu bienestar y/o seguridad. Pero tiene su precio— ya que también sabemos que ocultar esos datos importantes para nosotras nos podría producir ansiedad y quizá hasta depresión.

No obstante— lo que aparenta causar más malestar es cuanto pensamiento le damos a ese misterio que custodiamos. El rumiar constantemente sobre esa información es lo que podría desencadenar un deterioro tanto físico como emocional.

Siempre será mejor si tienes a quien confiárselos. Y si no tienes a quien, te servirá de consuelo saber del blog PostSecret. A pesar de que es en ingles hemos visto allí muchos secretos posteados en español. Vale la pena echarle una ojeada. www.postsecret.com (No tenemos ninguna filiación.)

Sacarte de encima el peso de tu data clasificada te hará bien y también el escoger con mucho cuidado el recipiente de esa joya informativa que quieres esconder.

TRUCOS PARA ZAFARTE

También puedes hacer lo siguiente si deseas mantener esa preciada información fuera del ámbito público. Cuando te pregunten:

  1. Ignora su pregunta y pregúntale algo sobre otra cosa
  2. Date la vuelta y sácate un comentario irrelevante de la manga
  3. Puedes decirle, “Hay chica no hay nada interesante en eso!” Y aquí rápidamente cambias la conversación…
  4. No le hagas caso, ignora la pregunta y empieza a hurgar en tu cartera como una loca haciendo que buscas el celular que de momento se te perdió.
  5. Métele un embuste bobo ya que sabes que el único sitio donde tienes que decir la verdad es en el Tribunal de PR y en el de los EU.
  6. En última instancia si tienes que hacer publica esa novela tan sensible es mejor sacarle billetes–Escribe un librito o artículo sobre el tema y lo pones a la venta…
  7. Y si nada de esto te funciona siempre puedes decirle…”Es muy complicado te cuento después…” Aquí es importante que salgas corriendo “porque tienes un compromiso” para evitar más preguntas.

Buenos trucos para no decirle nada. Practícalos a menudo y serás siempre dueña de tu proceso.

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